Australia Occidental seductora y yo débil

el

Zenaida Wheels

Creo que el enamoramiento no sucede por casualidad, ni magia, ni por culpa de la buena puntería de un querubín travieso. Estoy convencida de que decidimos cuando queremos enamorarnos, de quien o de que, ya sea como respuesta inconsciente a un estado emocional, o como reacción ante la posibilidad de una situación que creemos será mejor de la que tenemos. La perspectiva de vivir algo distinto, de cambiar nuestros días, nos hace que nos dejemos ir por las emociones y nos auto convencemos de que esa nueva experiencia nos hará para siempre felices, o por lo menos por un rato.

Llegué Australia con ganas de perder la cabeza, de decirle que si a todo y de dejarme ir. Aterricé ahí, lista para enamorarme, entregarme a esa belleza de la que todo mundo hablaba. Antes de poner un pie en ese inmenso territorio, ya sabía que el idilio duraría más tiempo…

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